Y finalmente Fidel morirá. Así es no más la cosa, de otra manera no se explica su abdicación, su salida formal del poder, su pronta estancia en el invierno de los cuarteles. A Fidel me tocó verlo un par de veces, más allá de lo que politicamente te provoque, el tipo es -o era- una especie de castillo, de fuerte, algo así como una edificación indestructible. Tiene un porte ideologico fuera de lugar, una capacidad neuronal imposible. Todo esto dicho desde la más absoluta reserva de mi compadrazgo o enemistad política con él y su revolución.Fidel es un dictador eso está claro, con todo lo que aquella palabra implica. En los primeros años de la revolución habían juicios populares, y por ende públicos, a quienes eran acusados de traidores a la revolución, al estado o al pueblo y sus supremos valores. En alguna oportunidad durante mi estadía en Cuba, vi por la televisión abierta, imagenes de esos juicios. Si la memoria no me falla en un lugar grande y cerrado, tipo teatro o estadio, ponían al inculpado al centro, mientras unos jueces interpelaban a este. Todo esto en medio de gritos de la multitud que llenaba el recinto. La imagen duró un par de segundos, no recuerdo bien dentro de que contexto fueron exhibidas, pero si recuerdo que no había un juicio valórico de quienes presentaban esas imagenes. En Cuba no son muy dados a aceptar los errores, me parece que tiene que ver con el clima (ficticio o no) de agresión constante en el que siempre han vivido, que los lleva a un excesivo hermetismo. Este hermetismo parece ser propio del Comunismo, en el PC chileno -recuerdo- la cosa era similar dentro de las reuniones los "compañeros" solían sacarse la piel, pero cuando se trataba de defender la posición frente a otros, eran un bloque infranqueable (bueno, la udi actúa igual). Eso pasa en Cuba, pero a niveles de Estado, de un país completo. Pareciera ser que todos, incluso la plana mayor del Gobierno saben cuales eran y son sus errores, pero son incapaces de hablarlos públicamente. Me consta, de hecho, lo que la población piensa del socialismo, de Fidel y de la política. Para el cubano medio, osea, para el tipo común y silvestre (asére en jerga cubana), la política es algo en lo que su intervención es más bien lejana, en la que su participación directa se concreta en su función dentro de su comunidad inmediata, que se colectiviza y se decide en la estructura de organización social mínima, que son los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), que vendría a cumplir una función similar a nuestras juntas de vecinos. Ahí empieza y se acaba la política para ciudadano civil. Por ende la proyección de una sociedad distinta a la que viven es escasa, casi nula. Me parece, que a lo largo de la historia de la isla, el denominador común en el modo de gobierno han sido los totalitarismos. Del socialismo, tienen una visión más dispersa, muchos no quieren que exista más, quieren dinero, mejor posición ecónomica que la que ofrece la revolución, como alguna vez me dijo un médico en un bar: me voy pa' tu país en julio porque lo que yo quiero es fula (dolar o dinero), fueron sus exactas palabras. Así ven como en su país la posibilidad de ascenso social es nula y los beneficios ecónomicos de ese ascenso imposibles. Ahora cuando el tema es Fidel, la cosa cambia. Ese mismo médico, cuando le pregunté acerca del barba, que es como le dicen a Fidel, él respondió que eso era otra cosa: a ese no me lo toca nadie, dijo.
Eso pasa con Fidel en la isla, eso es ese monstruo. Una figura que en Cuba ha contruido una hegemonía indestructible, soberana y que obliga a la unidad. Si esto fuera una religión, el Ché sería algo así como Jesucristo, un mesías que dió su vida por entregar la palabra y las enseñanzas de Dios, y ese Dios es justamente Fidel.
Para los cubanos Fidel Castro es lo total, es quien te da de comer, quien te educa y quien te sana en la enfermedad, quien guía tu vida, quien te ama y quien también te destruye. Creo que para parte de la izquierda en Chile es algo así también.
Por esto y por muchas cosas que se me escapan, que son parte de la cotideanidad de la isla, es que se puede afirmar que a Fidel le quedan pocos días. Seguramente lo que lo aqueja sea un cáncer que entró ya a su fase terminal. También se explica a Raúl como nuevo presidente, a Machado Ventura como 2º autoridad. Los dos representan el ala dura de la revolución, lo que significa, como han dicho todos, el inmovilismo. Este inmovilismo es necesario dada la importancia de la muerte de Fidel, en términos políticos-estatales no es tanto, ya que es el consejo de estado quien gobierna y en ese sentido el peso de Ventura, de Perez Roque, Lage o Alarcon es similar al de Fidel. Sin embargo en térmnos sociales la cosa cambia, a Fidel su pueblo (vieja palabra, ya olvidada en los manuales políticos) lo llorará por mucho tiempo. Pasando el terremoto, debería ampliarse la baraja política de isla y los naipes deberían ir hacia una abertura, porque obviamente la isla no sería lo mismo si Carlos Lage fuera la 2° autoridad. El pediatra Lage tiene una visión distinta al hermetismo y significa la renovación, pasa lo mismo con el Canciller Felipe Perez Roque. Ambos tipos duros, pero mucho más abiertos a los cambios necesarios a la isla, esto no significa en absoluto la aniquilación del socialismo cubano, sino sólo una mayor abetura en terminos de libertades individuales y ecónomicas. Libertades necesarias, por lo demás, para probar al modelo interno, al socialismo y su revolución.
Eso pasa con Fidel en la isla, eso es ese monstruo. Una figura que en Cuba ha contruido una hegemonía indestructible, soberana y que obliga a la unidad. Si esto fuera una religión, el Ché sería algo así como Jesucristo, un mesías que dió su vida por entregar la palabra y las enseñanzas de Dios, y ese Dios es justamente Fidel.
Para los cubanos Fidel Castro es lo total, es quien te da de comer, quien te educa y quien te sana en la enfermedad, quien guía tu vida, quien te ama y quien también te destruye. Creo que para parte de la izquierda en Chile es algo así también.
Por esto y por muchas cosas que se me escapan, que son parte de la cotideanidad de la isla, es que se puede afirmar que a Fidel le quedan pocos días. Seguramente lo que lo aqueja sea un cáncer que entró ya a su fase terminal. También se explica a Raúl como nuevo presidente, a Machado Ventura como 2º autoridad. Los dos representan el ala dura de la revolución, lo que significa, como han dicho todos, el inmovilismo. Este inmovilismo es necesario dada la importancia de la muerte de Fidel, en términos políticos-estatales no es tanto, ya que es el consejo de estado quien gobierna y en ese sentido el peso de Ventura, de Perez Roque, Lage o Alarcon es similar al de Fidel. Sin embargo en térmnos sociales la cosa cambia, a Fidel su pueblo (vieja palabra, ya olvidada en los manuales políticos) lo llorará por mucho tiempo. Pasando el terremoto, debería ampliarse la baraja política de isla y los naipes deberían ir hacia una abertura, porque obviamente la isla no sería lo mismo si Carlos Lage fuera la 2° autoridad. El pediatra Lage tiene una visión distinta al hermetismo y significa la renovación, pasa lo mismo con el Canciller Felipe Perez Roque. Ambos tipos duros, pero mucho más abiertos a los cambios necesarios a la isla, esto no significa en absoluto la aniquilación del socialismo cubano, sino sólo una mayor abetura en terminos de libertades individuales y ecónomicas. Libertades necesarias, por lo demás, para probar al modelo interno, al socialismo y su revolución.
Fidel morirá y pronto, desde ya existe esa nostalgia infantil -como de panaderia- por lo que fue en tu primera juventud la figura barbosa del viejo lider. La alegría de unos, será la pena de otros, pero lo cierto es que Fidel es el último pedazo de la historia triunfante de la izquierda, la última derrota restregada a los oligarcas (más palabras viejas), en fin.
